Enfermo después del maratón: un metaanálisis da un +18 % de riesgo de resfriado, no una «ventana abierta»
El estudio clásico del Maratón de Los Ángeles encontró resfriado en el 12,9 % de quienes terminaron, frente al 2,2 % de quienes no corrieron. Un metaanálisis de 2024, ajustando por la duración del seguimiento, lo dejó en un +18 %. Explicamos de dónde vienen los mocos después de la carrera y qué reduce realmente el riesgo.

Los maratones de Berlín y Moscú ya han quedado atrás, y a mitad de semana parte de los finalistas empezará con lo de siempre: picor de garganta, nariz tapada, malestar general. Los corredores llevan tiempo llamándolo el «bajón inmunitario» posmaratón. En la literatura científica llegó a existir la teoría de la «ventana abierta»: tras un esfuerzo largo e intenso, el sistema inmunitario «se hunde» durante unas horas o días. Veamos qué queda de esa teoría.
De dónde salió la idea
Los Ángeles, finales de los años 1980. David Nieman y colaboradores (Journal of Sports Medicine and Physical Fitness, 1990) enviaron cuestionarios a los participantes del Maratón de Los Ángeles y recibieron respuestas de 2311 corredores.
- Entre los finalistas que no habían estado enfermos antes de la salida, el 12,9 % (236 de 1828) refirió un resfriado en la semana posterior a la carrera.
- Entre corredores igual de experimentados que se habían inscrito pero no tomaron la salida, el 2,2 % (3 de 134).
- La razón de probabilidades (odds ratio), según el cálculo de los autores, fue de 5,9. Parece un riesgo casi seis veces mayor.
- Aparte: quienes corrían 97 km a la semana o más tenían una probabilidad 2 veces mayor de enfermar en los dos meses previos a la carrera que quienes corrían menos de 32 km.
Al mismo tiempo, los inmunólogos observaban que, justo después de un esfuerzo prolongado, el número de linfocitos en sangre cae bruscamente. Así se formó la teoría: carga intensa → «agujero» temporal en las defensas → infección.
Qué dice el metaanálisis
Los primeros trabajos tenían un problema: las enfermedades antes y después de la carrera se contaban en periodos distintos. Por ejemplo, antes del maratón, durante dos meses; después, durante una o dos semanas.
André Sardeli y colaboradores, de las universidades de Campinas (Brasil), Birmingham (Reino Unido) e Illinois (EE. UU.) (Exercise Immunology Review, 2024), reunieron 7 estudios e igualaron los periodos de seguimiento antes y después de la carrera.
- El riesgo de infección de las vías respiratorias altas después del maratón es un 18 % mayor que antes: odds ratio de 1,18 (IC del 95 % 1,05–1,33).
- Los resultados de los estudios son sorprendentemente coherentes (I² = 0 %) y no hay signos de sesgo de publicación.
- La calidad de la evidencia es moderada: los síntomas se valoraron sobre todo mediante autoinforme, sin pruebas de laboratorio.
Conclusión: el aumento del riesgo es real, pero no es «seis veces», sino más bien «una quinta parte».
¿Existió la «ventana abierta»?
En 2018, John Campbell y James Turner (Frontiers in Immunology) publicaron una revisión con un título elocuente: «Desmontando el mito de la inmunosupresión inducida por el ejercicio». Sus argumentos:
- Tras el esfuerzo, los linfocitos no mueren, sino que se redistribuyen: salen de la sangre hacia los tejidos, incluidos los pulmones y las mucosas, donde precisamente hace falta la defensa inmunitaria. Para el sistema inmunitario, es más una movilización que un hundimiento.
- Un maratón es una multitud. La feria del corredor, la zona de salida, el transporte público, los vuelos, los hoteles. El riesgo de contacto con un virus para un maratoniano en esos días es objetivamente mayor que para alguien que se queda en casa.
- La falta de sueño y el estrés antes de la carrera reducen por sí solos las defensas.
Otro detalle: no todos los «resfriados» después de la carrera son infecciosos. Spence y colaboradores (Medicine & Science in Sports & Exercise, 2007) tomaron muestras a deportistas con síntomas de resfriado y encontraron un patógeno solo en aproximadamente un tercio de los casos. El resto puede deberse a irritación de las vías respiratorias por respirar mucho tiempo por la boca aire frío o seco, a alergia o a inflamación.
Limitaciones
- Casi todos los datos son autoinformes: «me pica la garganta» no equivale a «infección vírica».
- El metaanálisis incluyó solo 7 trabajos, y la comparación fue «antes y después» en las mismas personas, sin un grupo que no corriera el maratón.
- Es imposible separar el efecto del propio esfuerzo del de las multitudes, los vuelos y la falta de sueño.
Cómo aplicarlo
- La protección principal está en la semana previa a la carrera, no después. Manos, multitudes, transporte. No te quedes en la feria del corredor más de lo necesario.
- Duerme. La falta de sueño antes de la carrera es uno de los pocos factores que controlas.
- Toma carbohidratos durante la carrera. Los carbohidratos durante un esfuerzo largo reducen la liberación de hormonas del estrés como el cortisol, y su pico es una de las explicaciones de los cambios temporales en los indicadores inmunitarios después de la carrera. Todavía hay pocas pruebas directas de que esto reduzca el número de resfriados, pero para el rendimiento los carbohidratos hacen falta en cualquier caso: cómo calcular la nutrición para el maratón.
- No intentes recuperar el tiempo perdido. Si el resfriado llega en los últimos días de la puesta a punto, un entrenamiento duro extra no ayudará: cómo funciona la puesta a punto.
- Después de la meta, descanso, no un rodaje «regenerativo» de diez kilómetros al segundo día. La primera semana, actividad suave.
- La regla de «por encima del cuello»: si los síntomas se limitan a la nariz y la garganta, un rodaje suave es aceptable. Fiebre, dolor muscular, tos «de pecho»: nada de correr hasta recuperarte; hacer ejercicio con una infección vírica supone riesgo de miocarditis.
Lo esencial
- Estudio clásico: resfriado en el 12,9 % de los finalistas del Maratón de Los Ángeles frente al 2,2 % de quienes no corrieron.
- Metaanálisis de 7 trabajos ajustado por la duración del seguimiento: el riesgo es un 18 % mayor, un efecto real pero modesto.
- La teoría de la «ventana abierta» está en discusión: los linfocitos se redistribuyen hacia los tejidos, y los factores principales son las multitudes, los vuelos, la falta de sueño y el estrés.
- La mejor prevención: higiene y sueño la semana previa a la carrera, carbohidratos durante la prueba y una semana tranquila después.
Fuentes: Sardeli A.V., de Araujo R.B., Woods J.A., Lord J.M., Chacon-Mikahil M.P.T. «Higher risk of upper respiratory tract infection post marathon running: when physical exercise becomes a threat to the immune system». Exercise Immunology Review, 2024;30:6–13. PMID: 39094181 · Nieman D.C., Johanssen L.M., Lee J.W., Arabatzis K. «Infectious episodes in runners before and after the Los Angeles Marathon». Journal of Sports Medicine and Physical Fitness, 1990;30(3):316–328. PMID: 2266764 · Campbell J.P., Turner J.E. «Debunking the Myth of Exercise-Induced Immune Suppression: Redefining the Impact of Exercise on Immunological Health Across the Lifespan». Frontiers in Immunology, 2018;9:648. DOI: 10.3389/fimmu.2018.00648 · Spence L., Brown W.J., Pyne D.B. et al. «Incidence, Etiology, and Symptomatology of Upper Respiratory Illness in Elite Athletes». Medicine & Science in Sports & Exercise, 2007;39(4):577–586. DOI: 10.1249/mss.0b013e31802e851a