Menisco tras el maratón: +38 % de extrusión en ecografía en 100 corredores y vuelta a la normalidad al cuarto día
Traumatólogos de la Universidad de Hokkaido hicieron ecografías de rodilla a 100 corredores populares antes de la salida, justo después de la meta y durante cinco días seguidos. El menisco medial se desplazó hacia fuera una media de 0,44 mm, se mantuvo así tres días y al cuarto volvió a su sitio. El desplazamiento fue mayor en quienes pesan más, corren más kilómetros y cargan más la parte interna de la rodilla.

Falta menos de dos semanas para el Maratón de Berlín, y después de la meta muchos volverán a hacerse la misma pregunta: me duelen las rodillas, ¿es normal o me he roto algo? Unos traumatólogos japoneses han observado por primera vez qué les pasa a los meniscos después de 42 km, no con imágenes aisladas, sino día a día. El resultado tranquiliza y, a la vez, da una pista sobre cuándo volver a correr.
Qué es la extrusión del menisco
Los meniscos son dos almohadillas de cartílago en forma de C situadas entre el fémur y la tibia. Reparten la carga y funcionan como un aro: bajo presión, el menisco tiende a «abrirse», y unas fibras circunferenciales muy resistentes lo mantienen en su sitio.
Cuando, bajo carga, el menisco se desplaza hacia fuera más allá del borde de la tibia, se habla de extrusión. Se mide con ecografía en bipedestación como la distancia desde el borde de la meseta tibial hasta el borde externo del menisco. Una extrusión persistente indica que el «aro» sujeta peor; se estudia como marcador en las lesiones de menisco y en la artrosis.
Ya se sabía que incluso trotar provoca una extrusión temporal. En el trabajo de Ishii y colaboradores (Journal of Medical Ultrasonics, 2023), en 13 voluntarios jóvenes el menisco se desplazó tras correr cuesta arriba y cuesta abajo, y volvió a su sitio al día siguiente. El desplazamiento era mayor cuanto mayor era la carga acumulada sobre la parte interna de la rodilla (r = 0,68), y no la carga pico.
Un maratón es una dosis de carga un orden de magnitud mayor. La pregunta era cuánto más intensa es la reacción y cuánto dura la recuperación.
Qué hicieron
Sohei Dobashi y colaboradores, de la Universidad de Hokkaido (Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, septiembre de 2026), examinaron a 100 corredores populares —200 rodillas, edad media de 47,2 años, 77 hombres y 23 mujeres— en cinco maratones.
- Ecografía de pie, con la pierna completamente extendida: antes de la salida y justo después de la meta.
- 90 personas (180 rodillas) volvieron a examinarse en los días 1–5 tras la carrera.
- Antes de la salida, a cada participante se le midió la carga sobre la parte interna de la rodilla al caminar —el impulso del momento aductor de la rodilla (KAM)— con un sensor colocado en la pierna, con ajuste por peso y estatura.
Qué encontraron
Justo después de la meta, la extrusión del menisco medial pasó de 1,14 mm (IC del 95 % 1,06–1,22) a 1,57 mm (1,49–1,66): un 38 % más, una media de 0,44 mm (p < 0,001).
Evolución de la recuperación:
- días 1–3: la extrusión sigue siendo significativamente mayor que la inicial (p < 0,01);
- desde el día 4: ya no se diferencia del nivel previo a la salida.
En quién el desplazamiento es mayor (factores independientes en un modelo multivariante):
- mayor carga sobre la parte interna de la rodilla al caminar: β = 0,24;
- mayor índice de masa corporal: β = 0,22;
- mayor volumen mensual de carrera: β = 0,18;
- la edad, en el límite de la significación (β = 0,15).
La relación con el volumen parece inesperada: cabría pensar que unas rodillas entrenadas deberían reaccionar menos. El trabajo no explica por qué ocurre. Es una correlación, y las explicaciones pueden ser varias, desde un ritmo más rápido en los corredores con mucho volumen hasta la carga acumulada.
Cómo interpretarlo
Es una reacción normal y reversible a una carga grande. El menisco se comporta más o menos como los músculos después de una carrera larga: «cede» temporalmente y se recupera. Es el mismo patrón que describió Ishii tras un trote, solo que más intenso y más largo: tres días en lugar de uno.
Se desconoce su relevancia clínica, y los autores lo dicen abiertamente. Queda por aclarar si este desplazamiento temporal tiene consecuencias y si hace falta un intervalo de recuperación específico. No hubo seguimiento a largo plazo.
Correr por sí mismo no destruye el cartílago de la rodilla, y otro trabajo de 2026 lo confirma. Lukáš Slovák y colaboradores, de la Universidad de Ostrava (Medicine & Science in Sports & Exercise), compararon resonancias magnéticas de rodilla de 183 adultos sin molestias: 61 tríos emparejados por sexo y edad, cada uno formado por un corredor popular, una persona que no corre y una persona con obesidad (IMC ≥ 30). En los corredores, algunas zonas externas mostraban valores más altos en el mapeo T2, lo que refleja la composición del cartílago, no un daño. Pero las anomalías del cartílago y una peor función de la rodilla se asociaron con la obesidad, no con correr de forma recreativa. Es un estudio transversal y no demuestra causalidad.
Limitaciones del estudio del maratón: solo ecografía, sin resonancia; edad media de 47 años y tres cuartas partes de hombres; en los datos publicados no aparece la relación entre la extrusión y el dolor; las condiciones de los cinco maratones eran distintas.
Cómo aplicarlo
- Los tres primeros días tras el maratón, sin correr. Los autores no dan un intervalo cerrado, pero si quieres hacer coincidir la vuelta a la carrera con la recuperación del menisco, el día 4 es el primer momento en que la rodilla, de media, tenía el mismo aspecto que antes de la salida. Caminar, pedalear sin resistencia o nadar esos días es una alternativa razonable.
- El peso corporal es la palanca más clara. El índice de masa corporal es uno de los tres factores independientes, y en el estudio de Ostrava fue precisamente la obesidad, y no correr, lo que se asoció con cambios en el cartílago.
- La carga sobre la parte interna de la rodilla se puede reducir con la técnica. Aumentar la cadencia un 5–10 % reduce la carga de impacto sobre la rodilla: cómo subir la frecuencia de zancada sin hacerte daño.
- Un volumen alto no es motivo para correr menos, pero sí para tomarse en serio la puesta a punto y la semana posterior a la carrera.
- Dolor en la cara interna de la articulación, hinchazón o bloqueo de la rodilla después del día 4: no es normal y es motivo para acudir al traumatólogo.
Lo esencial
- Ecografía en 100 maratonianos: extrusión del menisco medial justo después de la meta, +38 % (de 1,14 a 1,57 mm).
- El desplazamiento se mantiene tres días y desde el día 4 vuelve al nivel inicial.
- Reaccionan más las rodillas de los corredores con más carga en la parte interna de la articulación, un IMC más alto y un mayor volumen mensual.
- Se desconoce la relevancia clínica de este desplazamiento temporal. Otro trabajo de 2026 no encontró problemas estructurales ni funcionales del cartílago en corredores populares, a diferencia de las personas con obesidad.
Fuentes: Dobashi S., Iwasaki K., Tanaka S., Hishimura R., Matsuoka M., Ebata T., Sato D., Onodera T., Kondo E., Iwasaki N. «Marathon Running Transiently Causes Medial Meniscus Extrusion: Recovery Time Course and Factors Associated With Extrusion». Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, 2026;36(9):e70366. DOI: 10.1111/sms.70366 · Ishii Y., Hashizume T., Okamoto S. et al. «Cumulative knee adduction moment during jogging causes temporary medial meniscus extrusion in healthy volunteers». Journal of Medical Ultrasonics, 2023;50(2):229–236. DOI: 10.1007/s10396-023-01288-w · Slovák L., Plešek J., Šustková L. et al. «Knee Cartilage Composition, Morphology, and Function in Asymptomatic Recreational Runners, Non-Runners, and Obese Adults: A Matched 4HAIE MRI Study». Medicine & Science in Sports & Exercise, 2026. DOI: 10.1249/MSS.0000000000004118