El carbono no se agota con los gemelos: 64 corredores, fatiga y un 4 % de economía que no se fue a ninguna parte
La teoría popular dice que las superzapatillas dejan de ayudar en los últimos kilómetros, cuando los gemelos «se apagan». Se comprobó de forma directa: fatigaron el tobillo hasta perder un 6,5 % de fuerza y volvieron a medir. La ventaja siguió siendo la misma.

Sobre las zapatillas de carbono circulan dos ideas persistentes, ambas verosímiles y ambas, hasta ahora, sin comprobar.
La primera: la magia funciona mientras las piernas están frescas, pero en el kilómetro treinta y cinco, con los gemelos cargados, la placa ya no aporta nada, porque el mecanismo se basa en el retorno elástico del tobillo y un músculo cansado no sabe hacer de muelle.
La segunda: de ahí vendría la dispersión entre unas personas y otras. A unos la economía les mejora un 6 %, a otros nada, y la explicación estaría supuestamente en la fuerza de los flexores plantares: gemelos fuertes, gran ganancia; gemelos débiles, ninguna.
En el European Journal of Applied Physiology ha salido un trabajo que puso a prueba ambas hipótesis en un mismo protocolo. Ninguna de las dos se confirmó.
Cómo lo comprobaron
Un grupo neozelandés-belga (Bidois y colaboradores, 2026) reunió a 64 corredores, deliberadamente heterogéneos en nivel y no solo de élite. El esquema:
- primera sesión: test de VO₂pico;
- segunda: dos tests de economía de carrera, con zapatilla convencional y con zapatilla de carbono, antes de la fatiga;
- después, dos rondas del protocolo de fatiga de los flexores plantares;
- después, un nuevo test de economía con una de las dos zapatillas (el orden se equilibró entre los participantes);
- la potencia de flexión plantar se midió al inicio y antes y después de cada ronda de fatiga;
- la biomecánica se grabó en vídeo en todos los tests.
La fatiga resultó ser real: la potencia de flexión plantar cayó un 6,5 %.
Qué salió
El carbono funciona. La economía con la superzapatilla fue de 35,3 ± 5,0 ml/kg/min frente a 36,8 ± 5,2 con la de control. La diferencia es de unos 1,5 ml/kg/min, es decir, alrededor de un 4 %: exactamente el orden de magnitud que declaraban los primeros estudios sobre las Vaporfly.
La fatiga estorba. Antes de la fatiga, 35,7 ± 5,1 ml/kg/min; después, 36,4 ± 5,2. Correr cansado sale, en efecto, un 2 % más caro.
Pero estos dos efectos no interactúan entre sí. No se detectó interacción, p ≥ 0,476. Es decir, la ventaja del carbono después de la fatiga es la misma que antes. Simplemente se suma al empeoramiento por cansancio, en lugar de ser devorada por él.
Y la teoría de los gemelos fuertes tampoco se confirmó. Ni la potencia de flexión plantar inicial ni la magnitud de su caída correlacionaron con cuánto ayuda el carbono a cada persona (p ≥ 0,566). Esto contradice directamente la explicación popular de la dispersión individual.
La biomecánica se comportó de forma previsible: con el carbono, menor tiempo de contacto con el suelo, menor ángulo de apoyo del pie, mayor tiempo de ciclo y mayor duty factor; la fatiga también aumentó el tiempo de ciclo y el duty factor. Pero los autores escriben con honestidad que la magnitud de esas diferencias quedaba en su mayor parte dentro de la resolución del instrumental, así que aquí no hay mucho de lo que alegrarse.
Qué significa esto en la práctica
La primera conclusión es sencilla y agradable: en la meta del maratón las zapatillas no se «apagan». Si un modelo te da un 4 % con las piernas frescas, te dará aproximadamente ese mismo 4 % cuando las piernas se te caigan a trozos. Es más, en cifras absolutas esos porcentajes valen más en los últimos kilómetros: corres más caro, y cualquier reducción del coste del kilómetro actúa sobre una base mayor.
La segunda conclusión es menos agradable: fortalecer los gemelos para «desbloquear el potencial del carbono» no tiene sentido. El trabajo de flexores plantares es una cosa estupenda por sí misma: protege el Aquiles, mejora la economía con independencia del calzado y ayuda en las subidas. Pero la idea de «me fortalezco la pantorrilla y las zapatillas empezarán a funcionar mejor» no encuentra apoyo en este trabajo.
Tercera conclusión: si el carbono no te ayuda, la causa es otra. La dispersión es real: en una parte de los corredores la ganancia es casi nula. Quedan candidatos para explicarlo: la masa corporal, la velocidad de carrera (a ritmos lentos la placa funciona peor), el tipo de apoyo del pie, el ajuste de la geometría de la horma. Pero no la fuerza de los gemelos.
Limitaciones honestas
La fatiga se indujo de forma aislada, no con un maratón. El protocolo golpeaba de manera puntual a los flexores plantares. Un maratón real fatiga todo a la vez —cuádriceps, glúteos, sistema nervioso central— y encima añade deshidratación, hipertermia y agotamiento del glucógeno. Trasladar esto sin más al kilómetro 35 no es correcto, y los autores no lo afirman.
La economía no es el tiempo en carrera. Una cinta a velocidad fija no reproduce la táctica, el perfil ni la meteorología.
Hay conflicto de intereses, y está declarado. Uno de los autores es empleado de Salomon SAS, y la empresa aportó todo el calzado del estudio. Eso sí, según declaran los autores, no participó en la recogida ni en el análisis de los datos, y otros dos autores son ponentes de The Running Clinic. No hubo financiación externa. Señalemos, además, que el resultado principal del trabajo es negativo para las dos hipótesis puestas a prueba, algo poco característico de un estudio «patrocinado».
Se compararon dos modelos concretos, no el carbono en general. Cada fabricante tiene una rigidez de placa distinta, una espuma distinta y una geometría distinta.
Qué hacer
- No reserves el carbono «para la primera mitad». La rotación de «superzapatillas para las piernas frescas» no tiene sentido fisiológico.
- Prueba el calzado con las piernas cansadas. No para comprobar si la placa funciona, sino para detectar rozaduras, inestabilidad y sobrecarga del pie: eso es precisamente lo que aparece con la fatiga.
- Entrena los gemelos, pero con la motivación correcta: la salud del Aquiles, la economía en sí misma, las subidas. No para «activar» el carbono.
- Si no notas la ventaja, cambia de modelo, no de programa de fuerza. Revisa a qué velocidad corres y cómo te ajusta la horma: son causas más probables.
Lo esencial
- En el estudio (EJAP, 2026) participaron 64 corredores de distinto nivel; la fatiga redujo la potencia de flexión plantar un 6,5 %.
- El calzado de carbono dio 35,3 frente a 36,8 ml/kg/min: alrededor de un 4 % de economía.
- La fatiga empeoró la economía de 35,7 a 36,4 ml/kg/min: alrededor de un 2 %.
- No hay interacción entre calzado y fatiga (p ≥ 0,476): la ventaja del carbono se mantiene íntegra con las piernas cansadas.
- La fuerza de los gemelos no explica la respuesta individual a las superzapatillas (p ≥ 0,566).
- Los cambios biomecánicos fueron estadísticamente significativos, pero su magnitud quedó en su mayor parte al nivel de la resolución del instrumental.
- El calzado del estudio lo aportó Salomon y uno de los autores es empleado suyo; aun así, el resultado es negativo para las dos hipótesis.
Fuente: Bidois B., Cumming C., Giandolini M., Nguyen A.P., Hébert-Losier K. «Economy benefits of running in advanced footwear technology shoes remain with plantarflexion fatigue». European Journal of Applied Physiology, 2026;126(7):3843–3857. DOI: 10.1007/s00421-026-06190-0. Registro: ACTRN12624000753550