Medidores de potencia en carrera: para qué sirven los «vatios» al correr y dónde se sobrevaloran
La potencia en carrera no es lo mismo que la del ciclismo: no se mide directamente, sino que se modela. Analizamos dónde ayuda de verdad el medidor al corredor y dónde se le atribuye una precisión que no tiene.
La potencia se convirtió hace tiempo en la métrica principal del ciclismo: los deportistas ritman las carreras por vatios, no por pulso. Es lógico que los fabricantes hayan traído los «vatios» también a la carrera: el footpod Stryd, así como los relojes Garmin, COROS y Polar, muestran ahora la potencia de carrera directamente en la pantalla. Suena tentador: una cifra objetiva que no miente. Pero antes de construir los entrenamientos en torno a los vatios de carrera, conviene entender una cosa: no son en absoluto los mismos vatios que en el ciclismo.
En qué se diferencia la potencia de carrera de la del ciclismo
La diferencia es fundamental y radica en el modo de obtener la cifra.
En el ciclismo la potencia se mide directamente. En los pedales, la biela o el buje hay una galga extensométrica que registra el par (la fuerza) y lo multiplica por la velocidad angular de giro. Es una medición física de la fuerza aplicada, y un buen medidor de ciclismo acierta la potencia real con una precisión de en torno al 1,5 %.
En la carrera no hay ese sensor de fuerza bajo el pie en un entrenamiento normal. La potencia de carrera no se mide, se modela. El acelerómetro y el giroscopio del footpod registran el movimiento, y luego el algoritmo, a partir de tu masa, velocidad, pendiente y tipo de zancada, calcula la potencia supuesta. Es una estimación, no una medición directa de la fuerza.
La consecuencia práctica es sencilla, pero se suele ignorar: cada marca tiene su propio modelo. Los vatios de Stryd, Garmin, COROS y Polar están calculados con fórmulas distintas y no son comparables entre sí. No se pueden comparar tus vatios con los de otro ni trasladar cifras de un dispositivo a otro: son escalas diferentes.
Qué dicen las mediciones
Adelanto con honestidad: la base de evidencia sobre la potencia de carrera es más débil que en la fisiología «clásica». Los estudios son pequeños, a menudo en condiciones controladas, y el consenso científico aún no se ha consolidado. Por eso, sin exageraciones.
El trabajo de validación clave (Stryd en un pabellón cerrado de 200 metros, velocidades de 8-19 km/h) encontró una fuerte relación lineal de la potencia modelada con el consumo de oxígeno (R² = 0,82) y con la potencia mecánica externa (R² = 0,88). Pero, a la vez, Stryd subestimaba sistemáticamente los valores absolutos de potencia: los autores tuvieron que proponer una corrección lineal. Las métricas del tiempo de contacto con el suelo y de la rigidez del «muelle de la pierna» resultaron válidas.
Conviene distinguir por separado dos propiedades diferentes:
- La fiabilidad (repetibilidad) de Stryd es en general buena: coeficiente de variación <3 %, error medio <2,5 %, correlaciones >0,76 entre repeticiones. Es decir, en condiciones parecidas el aparato entrega una cifra estable.
- La validez absoluta —hasta qué punto es la «verdadera potencia metabólica»— es limitada. El aparato repite de forma estable su estimación, pero eso no significa que sea igual al gasto energético real.
Hay salvedades: parte de la investigación sobre cinco tecnologías comerciales cuestiona la concordancia entre dispositivos, especialmente en subida (potencia, tiempo de contacto) y en bajada (oscilaciones verticales). Un estudio de trail de 2024 aconseja directamente interpretar los datos con prudencia y medir siempre con el mismo aparato. La sensibilidad al viento y al terreno de parte de los dispositivos tampoco ha desaparecido.
A quién le es realmente útil
La principal ventaja práctica de la potencia de carrera es la reacción instantánea de la métrica. El pulso se retrasa decenas de segundos y «deriva» hacia el final de un trabajo largo (drift). El vatio reacciona casi al momento. De ahí los escenarios claros en los que el medidor ayuda de verdad:
- Trail, colinas, viento. El ritmo por GPS engaña en la subida, el pulso se retrasa, mientras que la potencia reacciona al instante y tiene en cuenta la pendiente.
- Uniformidad en un tempo largo. Es más fácil mantener un esfuerzo constante y no acelerar cuesta abajo para luego «morir» en la subida.
- Intervalos sin retraso del pulso. Es difícil captar el reparto de un tramo corto por pulso; por potencia la respuesta es instantánea.
Cómo usarla correctamente
- Construye TUS zonas a partir de un test. No cojas «vatios de umbral» ajenos de internet: tu modelo es distinto, y tu fisiología también. Calibra las zonas con tu propio test.
- No mezcles marcas. Si pasaste de Stryd a Garmin, las cifras viejas se pueden tirar; hace falta un test nuevo.
- Recuerda las condiciones. El viento fuerte y el terreno suelto pueden distorsionar la estimación en parte de los dispositivos.
- Trata el vatio como un modelo. Es una referencia cómoda del esfuerzo, no una verdad absoluta en julios.
¿Y a quién le sobra? Si corres en pista o en asfalto llano, donde el ritmo por GPS y por vueltas ya es preciso, la potencia de carrera aporta poco: pagas de más por una métrica que sustituye un cronómetro.
Lo esencial
- La potencia de carrera se modela (acelerómetro + masa + velocidad + pendiente), no se mide por fuerza como en el ciclismo.
- Los vatios de distintas marcas no son comparables: no se pueden comparar los tuyos con los de otro ni mezclar dispositivos.
- La fiabilidad (repetibilidad) de Stryd es buena (CV <3 %), pero la validez absoluta como «potencia verdadera» es limitada; la relación con el VO₂ es fuerte (R² ≈ 0,82), aunque los valores absolutos se subestiman.
- Mito: los vatios de carrera = los vatios de ciclismo. No, son magnitudes diferentes.
- Mito: la potencia es más precisa que el pulso en todo. No, es más precisa en la respuesta, pero es una estimación modelada, no un patrón de referencia.
- Mito: el FTP de carrera = el FTP de ciclismo. No, no se puede trasladar.
- Es realmente útil en el trail, en las colinas, con viento, para la uniformidad y los intervalos; en una pista llana es excesivo.
Fuentes: Cerezuela-Espejo et al., «Are we ready to measure running power? Repeatability and concurrent validity of five commercial technologies»; estudio de validación de Stryd en pabellón (Frontiers in Physiology), https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7404478/; García-Pinillos et al., «Reliability and validity of the Stryd Power Meter during different walking conditions», https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34896839/; «Validity of the Stryd Power Meter in Measuring Running Parameters at Submaximal Speeds», https://www.mdpi.com/2075-4663/8/7/103; TrainingPeaks, «The Differences Between Running and Cycling Power», https://www.trainingpeaks.com/blog/the-differences-between-running-and-cycling-power/