BPC-157: 36 estudios y solo uno en humanos

El péptido que se inyectan los ultramaratonianos para evitar el quirófano. Una revisión sistemática de 2025 encontró 35 trabajos en animales y un estudio retrospectivo con 12 pacientes. Analizamos qué se sabe y qué riesgos implica.

BPC-157: 36 estudios y solo uno en humanos

La historia que ahora circula por los chats de corredores es esta. Un ultramaratoniano de Utah resbaló en la carrera Cocodona 250 y sufrió una hernia de disco intervertebral. Varios meses de fisioterapia no ayudaron, el dolor persistía, la compresión nerviosa iba a más y le programaron una operación. Unos conocidos le recomendaron el péptido BPC-157, una enfermera le ponía las inyecciones en casa y, una semana después, el dolor había remitido tanto que se canceló la cirugía.

Estas historias se difunden al instante porque lo tienen todo: desesperación, una solución sencilla y un final feliz. Veamos qué hay detrás en realidad.

Qué es el BPC-157

Es un pentadecapéptido sintético: una cadena de quince aminoácidos. Se aisló como fragmento de una proteína del jugo gástrico; las siglas corresponden a body protection compound. La mayor parte de los trabajos sobre él los ha hecho un único grupo de investigación croata desde la década de 1990.

El mecanismo que describen las revisiones parece verosímil: el péptido activa el receptor VEGFR2 y la vía Akt–eNOS, estimula la angiogénesis —el crecimiento de vasos nuevos— y la actividad de los fibroblastos, implica la vía de señalización ERK1/2 y reduce las citocinas inflamatorias. Suena especialmente interesante para tejidos con mala irrigación: los tendones y sus zonas de inserción en el músculo. Es justo ahí donde la cicatrización va más lenta.

Hasta aquí, todo lógico. El problema empieza cuando uno mira en quién se ha comprobado.

Qué mostró la revisión sistemática

En 2025 se publicó en HSS Journal una revisión sistemática de la literatura sobre el BPC-157 desde la perspectiva de la ortopedia deportiva. Los autores rastrearon PubMed, Cochrane y Embase desde la creación de las bases de datos hasta junio de 2024.

Se encontraron 544 artículos entre 1993 y 2024. Tras el cribado quedaron 36 estudios. De ellos:

  • 35 son preclínicos, es decir, en células y animales;
  • 1 es clínico.

Merece la pena describir ese único estudio clínico en detalle, porque sobre él se sostiene toda la base de evidencia en humanos. Es un análisis retrospectivo de casos de administración intraarticular de BPC-157 en dolor crónico de rodilla de origen no precisado. De 12 pacientes, siete refirieron alivio durante más de seis meses.

Ni grupo control, ni cegamiento, ni aleatorización, ni un diagnóstico común. Los autores calificaron el nivel de evidencia de todo el conjunto como IV y V: el más bajo de los que se manejan en medicina clínica.

Un apartado propio de la revisión: no se encontró ningún dato clínico de seguridad. No es que «la seguridad esté confirmada», es que no hay datos. Se sabe que el péptido se metaboliza en el hígado, que su semivida es de menos de 30 minutos y que se elimina por vía renal.

La segunda revisión del mismo año, en Current Reviews in Musculoskeletal Medicine, se titula sin rodeos: «¿Regeneración o riesgo?». Su conclusión: en humanos se han realizado tres estudios piloto, sobre dolor de rodilla, cistitis intersticial y seguridad intravenosa con farmacocinética. No se describen efectos adversos, pero no existen ensayos grandes y rigurosos. La recomendación de los autores: considerar el BPC-157 experimental y manejarlo con cautela.

Por qué la historia de la hernia no demuestra nada

Aquí conviene no ser arrogantes: a esa persona de verdad le fue mejor y no se lo está inventando. Pero de ahí no se puede deducir una relación de causa y efecto, y estas son las razones.

La hernia discal remite sola con mucha frecuencia. Es el curso natural de la enfermedad, no un milagro raro. El fragmento del disco se reduce con el tiempo, la inflamación alrededor de la raíz nerviosa cede y el dolor desaparece. Eso lleva justamente meses: exactamente el plazo que esa persona pasó en fisioterapia antes del péptido.

Actúa la regresión a la media. Se busca ayuda en el pico del dolor. Después del pico, en promedio, uno mejora, tome lo que tome en ese momento.

La muestra es una sola persona que además evalúa su propio resultado. Invirtió meses y dinero, esperaba un efecto y canceló la operación. Son las condiciones más favorables posibles para el efecto de la expectativa.

Dos riesgos prácticos

El primero es antidopaje. El BPC-157 figura en la Lista de Prohibiciones de la AMA en la categoría S0, sustancias no aprobadas, y está prohibido en todo momento, tanto en competición como fuera de ella. También está prohibido en algunas ligas profesionales. La USADA lo formula con dureza: la sustancia no está aprobada para uso clínico por ningún regulador del mundo y no hay base legal para venderla como medicamento, producto alimenticio o suplemento.

La regulación nacional cambia y se discute según el país, pero para todo aquel sujeto a las normas antidopaje eso no altera el estatus.

El segundo es la calidad del vial. Se trata de un preparado inyectable del mercado gris. La revisión sistemática dice de forma explícita que los efectos adversos son posibles por una fabricación no regulada, la contaminación del producto o, sencillamente, una seguridad clínica desconocida. El comprador no puede verificar ni la concentración, ni la pureza, ni la esterilidad, y por lo general tampoco tiene con qué comprobar el certificado que acompaña al frasco.

Qué hacer en su lugar

La respuesta aburrida que sí funciona: para tendones y tejidos blandos la estrategia demostrada es carga progresiva y tiempo. No reposo, sino carga controlada; es un tema aparte y extenso, y ya lo tratamos con el ejemplo del tendón de Aquiles.

Si le proponen una operación y quiere evitarla, eso es una conversación con el médico sobre el curso natural de su problema concreto y sobre los plazos, no un motivo para buscar un fármaco que en treinta años ha acumulado un único estudio retrospectivo con doce pacientes.

Lo esencial

  • El BPC-157 es un péptido sintético de 15 aminoácidos con un mecanismo verosímil: angiogénesis, actividad de los fibroblastos, reducción de la inflamación.
  • Revisión sistemática de 2025: de 544 artículos encontrados se incluyeron 36, de ellos 35 preclínicos y 1 clínico.
  • El único clínico es un estudio retrospectivo con 12 pacientes con dolor de rodilla de origen no precisado; alivio durante más de medio año en 7 de 12. Nivel de evidencia IV–V.
  • No hay datos clínicos de seguridad: es una cita directa de la revisión, no una ausencia de problemas.
  • Segunda revisión de 2025: en humanos hay en total tres estudios piloto; su estatus es experimental.
  • Prohibido por la AMA, categoría S0, en todo momento. No está aprobado por ningún regulador del mundo.
  • Riesgo aparte: una inyección del mercado gris; la pureza y la esterilidad no se pueden comprobar.
  • Una historia aislada de curación no es una prueba: las hernias remiten solas con frecuencia, y actúan la regresión a la media y el efecto de la expectativa.

Fuentes: Vasireddi N. et al., «Emerging Use of BPC-157 in Orthopaedic Sports Medicine: A Systematic Review», HSS Journal, 2025. https://doi.org/10.1177/15563316251355551. McGuire M. et al., «Regeneration or Risk? A Narrative Review of BPC-157 for Musculoskeletal Healing», Current Reviews in Musculoskeletal Medicine, 2025. https://doi.org/10.1007/s12178-025-09990-7. USADA, «BPC-157: Experimental Peptide Creates Risk for Athletes». https://www.usada.org/spirit-of-sport/bpc-157-peptide-prohibited/