Aire sucio y carrera a pie: por qué hay que vigilar el ozono y no el índice AQI

Un metaanálisis de 23 estudios encontró una relación significativa con el rendimiento en un solo contaminante: el ozono. Las partículas PM2.5 y el índice general de calidad del aire no influyeron de forma fiable. Analizamos qué cambia esto en la práctica.

EG
Ekaterina Gromova

El corredor urbano abre por la mañana la aplicación, ve un índice de calidad del aire amarillo y decide: hoy, a la cinta. La lógica se entiende: corriendo hacemos pasar por los pulmones muchísimo más aire que en reposo, y además respiramos por la boca, saltándonos el filtro nasal. Solo que un metaanálisis reciente dice que quizá estemos mirando el indicador equivocado.

Por qué el esfuerzo amplifica el efecto

El mecanismo no se discute. En el trabajo intenso, la ventilación por minuto se multiplica, y la respiración pasa de nasal a bucal. La nariz es un filtro bastante decente: retiene parte de las partículas grandes, humidifica y calienta el aire. La boca no hace nada de eso. Como resultado, la dosis de contaminantes inhalados crece de forma desproporcionada, y las partículas penetran más profundamente en las vías respiratorias.

De ahí las preocupaciones: el aire contaminado aumenta el riesgo de infecciones respiratorias y, con el tiempo, puede provocar cambios estructurales en las vías respiratorias, limitando tanto el rendimiento como la longevidad deportiva.

La pregunta es otra: ¿cuánto se nota eso en el resultado aquí y ahora?

Qué mostró el metaanálisis

Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en PLOS Climate (2026) reunió 23 estudios sobre asociaciones a corto plazo entre la contaminación del aire y el rendimiento deportivo, en condiciones reales de competición, tanto en aficionados como en élite. Se analizaron tanto las partículas (PM2.5, PM10) como los gases (ozono, NO₂, SO₂, CO), además del índice compuesto AQI.

El resultado fue inesperadamente estrecho. Solo se encontró una relación significativa con el ozono:

  • en el conjunto de los tipos de rendimiento, d = −0,33 (IC del 95 % de −0,65 a −0,02);
  • por separado, en resistencia, d = −0,54 (IC del 95 % de −1,02 a −0,04), es decir, un efecto de magnitud media.

En cambio, con PM2.5, PM10, NO₂, AQI, CO y SO₂ no se detectaron relaciones fiables. Esto contradice directamente la costumbre cotidiana de guiarse por el «índice de calidad del aire» como si fuera la única cifra relevante.

Un detalle importante de los autores: los experimentos de laboratorio, sobre los que en gran medida se apoyan los temores, usaban concentraciones inalcanzables en la vida normal —ozono de hasta 750 ppb—, mientras que en las mediciones reales los valores rara vez superaban los 111 µg/m³. Dicho de forma sencilla: en una cámara con una dosis alta es fácil demostrar un efecto; en una salida de verdad todo es más modesto.

Algunos trabajos sí registran una influencia de las partículas. Un estudio chino de 2019 en maratonianos estimó que duplicar el AQI añade alrededor de un 4 % al tiempo final, y un análisis de fondistas de élite mostró que una exposición elevada a PM2.5 y ozono durante el periodo preparatorio se asocia a un empeoramiento del resultado en 5 km de aproximadamente un 1-1,5 %. Pero en los datos agrupados de los 23 trabajos esas señales no superaron la comprobación, salvo la del ozono.

Qué hacer con esto siendo corredor

La práctica cambia más de lo que parece.

  • Mira el ozono por separado, no solo el AQI compuesto. La mayoría de los servicios ofrece un desglose por contaminantes: el ozono suele aparecer como O₃.
  • Ten en cuenta el ritmo diario del ozono. Es un contaminante secundario: se forma por acción de la luz solar y alcanza su pico en los días calurosos y soleados por la tarde. Un entrenamiento matinal casi siempre es «más limpio» en ozono que uno de sobremesa. De paso, esto coincide con las recomendaciones sobre el calor.
  • Las partículas siguen otra lógica. Las PM están ligadas al tráfico y a la calefacción, no al sol. Aquí no funciona la hora del día, sino el recorrido: alejarse un par de manzanas de una vía principal es más eficaz que mover el entrenamiento una hora.
  • No traslades la conclusión a la salud. El metaanálisis respondía a la pregunta «¿empeora el resultado?», no a «¿es seguro a largo plazo?». La ausencia de influencia de las PM2.5 sobre los segundos no significa ausencia de influencia sobre las vías respiratorias.
  • Las carreras clave y los bloques de volumen conviene planificarlos mirando la temporada del ozono: los datos en élite sugieren que importa la exposición de todo el periodo preparatorio, y no solo la del día de la carrera.

Limitaciones

Los autores enumeran con honestidad los puntos débiles, y conviene tenerlos en mente. El diseño es observacional: muestra asociaciones, pero no demuestra causalidad. Casi en todos los casos se usaron datos de estaciones fijas y no de sensores personales: la exposición real del corredor en su recorrido puede diferir mucho de la «media de la ciudad». Hay pocos estudios sobre disciplinas de velocidad y técnicas, y muy pocos trabajos con participación de mujeres y de aficionados. Y, por último, los intervalos de confianza amplios incluso en el efecto del ozono significan que la magnitud exacta aún se precisará.

Lo esencial

  • Corriendo, la dosis de contaminantes crece por la alta ventilación y por la respiración bucal que se salta el filtro nasal: el mecanismo no se discute.
  • En el metaanálisis de 23 estudios influyó de forma significativa solo el ozono: d = −0,33 en el conjunto de los tipos de trabajo y d = −0,54 en resistencia.
  • PM2.5, PM10, NO₂, AQI, CO y SO₂ no mostraron una relación fiable con el resultado.
  • El ozono se acumula hacia el día caluroso y soleado: corre por la mañana; las partículas están ligadas al tráfico: cambia el recorrido, no la hora.
  • «Sin efecto sobre los segundos» ≠ «sin efecto sobre la salud»: este análisis no evaluó los riesgos respiratorios a largo plazo.
  • Los datos son observacionales y la exposición se midió en estaciones, no sobre el corredor: la precisión de las conclusiones es limitada.

Fuentes: «Air pollution and performances in outdoor sports: A systematic review and meta-analysis of short-terms associations in amateur and elite athletes», PLOS Climate, 2026. https://doi.org/10.1371/journal.pclm.0000988. «Air Pollution and Endurance Exercise: A Systematic Review of the Potential Effects on Cardiopulmonary Health». https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12028381/. «Impact of air pollution on running performance», Scientific Reports, 2023. https://www.nature.com/articles/s41598-023-28802-x