GLP-1 en el deporte amateur: el 2,9 % ya los ha probado, el 78 % desconoce los riesgos
La semaglutida y la tirzepatida han llegado a los chats de corredores. Una encuesta a aficionados muestra quién los toma y para qué; los datos de STEP-1, cuántos de los kilos perdidos salen del músculo. La AMA los incluyó en la lista de seguimiento de 2026.

Hace un par de años, de la semaglutida y la tirzepatida hablaban los endocrinólogos. Ahora se pregunta por ellas en los chats de corredores, normalmente con la fórmula «bajar un par de kilos antes de la carrera». El peso de competición influye de verdad en el resultado, y estos fármacos reducen de verdad la masa corporal. A partir de ahí empiezan los detalles que en los chats suelen omitirse.
Veamos qué se sabe a mediados de 2026.
Qué son estos fármacos
La semaglutida (Ozempic, Wegovy) imita a la hormona GLP-1: suprime el apetito, ralentiza el vaciado gástrico e influye en la regulación de la glucemia. La tirzepatida (Mounjaro, Zepbound) actúa por dos vías a la vez, GIP y GLP-1. Ambas están autorizadas para la diabetes tipo 2 y la obesidad. Ambas reducen el peso, de forma sustancial y fiable.
Lo importante sobre su estatus: los GLP-1 no están prohibidos por la AMA (WADA). En 2026 la agencia los incluyó en la lista de seguimiento, lo que significa que su uso se monitoriza dentro y fuera de competición para conocer su alcance y sus consecuencias, pero no conlleva sanción.
Quién los toma en el deporte amateur
Una encuesta británica a practicantes de ejercicio y deportistas aficionados aportó las primeras cifras claras:
- el 57,9 % de los participantes sabía qué son los agonistas del GLP-1
- el 25,5 % se había planteado tomarlos off-label, por motivos estéticos
- el 2,9 % ya los había tomado
- entre quienes conocían los fármacos, el 78,2 % no sabía de ningún riesgo asociado
- procedencia: 45,5 % de tiendas online, 18,2 % de vendedores particulares
Las dos últimas cifras importan más que las primeras. Casi cuatro de cada cinco personas informadas no conocen ni un solo riesgo y, entre quienes ya los han tomado, alrededor de dos tercios consiguieron un medicamento de prescripción al margen de la farmacia y del médico.
Desde el deporte de élite el panorama es parecido. Una encuesta a 114 médicos que trabajan con deportistas de alto nivel en 93 deportes de 38 países (Universidad de Loughborough): uno de cada diez conocía casos de uso de fármacos para bajar de peso sin indicación médica, y el 44 % consideraba que deberían incluirse en la lista de sustancias prohibidas.
Qué ocurre con la composición corporal
Aquí está la cifra clave para un deportista de resistencia. En el subestudio con DXA de STEP-1 (semaglutida 2,4 mg, 68 semanas) la masa grasa se redujo alrededor de un 19,3 %, y la masa magra, alrededor de un 9,7 %.
Si se traduce a fracciones del peso perdido, según los datos de STEP-1 y SUSTAIN-8 la masa magra representa en torno al 39–40 % de la reducción. La clásica «regla del cuarto» —que en torno al 25 % de la pérdida de peso procede del tejido libre de grasa— se supera aquí con claridad.
La salvedad que conviene tener presente: son datos de personas con obesidad, no de deportistas entrenados. Un corredor delgado con un 10 % de grasa y un participante de STEP-1 parten de puntos radicalmente distintos, y los porcentajes no se trasladan sin más. Pero la dirección está clara: el fármaco no reduce solo grasa.
Por qué funciona mal para la resistencia
No existe ni un solo estudio publicado que demuestre que la semaglutida o la tirzepatida hagan más rápido a un corredor entrenado. Prácticamente toda la gran base de evidencia se ha construido con personas con obesidad y diabetes.
Los mecanismos que juegan en contra:
Pérdida de masa muscular. Incluso una pérdida moderada de tejido contráctil afecta a la economía de carrera, a la capacidad de generar fuerza y a la resistencia a las lesiones. La potencia por kilo puede no subir en absoluto si los kilos desaparecen de los dos lados de la fracción.
Supresión del apetito más volumen de entrenamiento. Es el camino directo a la baja disponibilidad energética y al síndrome RED-S, con todas sus consecuencias sobre el perfil hormonal, la densidad ósea y la inmunidad. El deportista de resistencia ya vive de por sí cerca de esa frontera.
Vaciado gástrico ralentizado. El fármaco frena a propósito la salida del alimento del estómago. La alimentación en carrera y la tolerancia a los hidratos en esa situación son un capítulo aparte y previsiblemente desagradable.
Náuseas y problemas digestivos. Son los efectos adversos más frecuentes. En una carrera larga eso no es un problema cosmético.
A quién puede convenirle
Por simetría: hay personas a las que se les han prescrito GLP-1 con indicación —obesidad o diabetes tipo 2— y que además corren o salen en bici. Aquí el fármaco resuelve un problema médico, y el entrenamiento ayuda a conservar masa muscular mientras baja el peso. Es una situación radicalmente distinta de «afinar para la media maratón».
Cómo aplicarlo
- El peso de competición y el peso con fármaco no son lo mismo. Lo que hace más rápido es perder grasa conservando músculo, no bajar el número de la báscula.
- Usarlos off-label por estética es un mal negocio. No hay datos de beneficio para la resistencia; sí los hay de pérdida de masa magra.
- Comprar online y a particulares es un riesgo aparte, además del propio fármaco: nadie garantiza ni la dosis ni la composición.
- Si el fármaco está prescrito con indicación, mantén la proteína y el trabajo de fuerza en el plan: son la herramienta principal para conservar músculo mientras baja el peso.
- Comprueba su estatus antes de competir si compites bajo normativa antidopaje: hoy la lista de seguimiento no es la lista de prohibidos, pero existe precisamente para decidir si algo pasa de una a otra.
- La conversación sobre bajar de peso empieza con un médico, no con un chat.
Lo esencial
- La semaglutida y la tirzepatida no están prohibidas por la AMA, pero desde 2026 figuran en la lista de seguimiento.
- Encuesta a aficionados: el 2,9 % ya los había tomado, el 25,5 % se lo había planteado, el 78,2 % de los informados no conocía los riesgos, el 45,5 % los compraba online.
- Encuesta a 114 médicos deportivos de 38 países: uno de cada diez conoce casos de uso sin indicación, el 44 % está a favor de prohibirlos.
- STEP-1: masa grasa −19,3 %, masa magra −9,7 %; la masa magra supone en torno al 39–40 % del peso perdido.
- Los datos proceden de personas con obesidad: trasladarlos directamente a deportistas entrenados no está justificado.
- No hay estudios que muestren una mejora de la resistencia.
- Riesgos principales para el deportista: pérdida de músculo, baja disponibilidad energética y RED-S, vaciado gástrico ralentizado y náuseas.
Fuentes: «Use of glucagon-like peptide 1 (GLP-1) agonists among exercisers and recreational athletes and associated mental health symptoms», Performance Enhancement & Health, 2025. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2211266925000362 · «Impact of Semaglutide on Body Composition in Adults With Overweight or Obesity: Exploratory Analysis of the STEP 1 Study», Journal of the Endocrine Society, 2021. https://academic.oup.com/jes/article/5/Supplement_1/A16/6240360 · WADA Monitoring Program 2026. https://www.wada-ama.org/en/prohibited-list