Capítulo 9. El día de la carrera: táctica, equipo y la vida después de la meta

Pacing sin heroísmos, la regla de «nada nuevo», pit stops en lugar de restaurantes y la «carrera de la recuperación» tras la meta.

Aquí está: el día hacia el que has caminado durante meses. Los entrenamientos quedaron atrás, la carga de carbohidratos está hecha, la mochila lista. Solo queda «simplemente» correr. Pero, como ya has entendido, en el ultramaratón no existe el «simplemente». El éxito el día de la carrera es una aleación de sabiduría táctica, un equipo bien elegido y la capacidad de cuidar de ti mismo después de la meta.

9.1. Pacing: «quien va despacio llega lejos» va por ti

El error principal, básico y fatal del 99 % de los novatos: salir demasiado rápido. La adrenalina, la euforia de la multitud, las piernas frescas: todo te empuja a correr más rápido de lo debido. Te sientes Superman... los primeros 10 kilómetros. Y luego «Superman» se convierte en «calabaza» y empieza el largo y doloroso camino del sufrimiento.

  • Tu mejor amigo es el pulsómetro. Esconde bien lejos la pantalla del ritmo. En las primeras 1–2 horas de carrera tu única referencia es el pulso. No debe entrar en la zona «gris». Mantenlo en Zone 1 (FatMax), aunque te adelante gente disfrazada de dinosaurio. El que reirá serás tú cuando en el kilómetro 80 los adelantes mientras van caminando.
  • ¿Split negativo? Olvídalo. La estrategia de correr la segunda mitad más rápido que la primera es buena para un 10K o un medio maratón. En la ultra tu tarea es correr lo más uniforme posible. El escenario ideal es reservar fuerzas de modo que en el último cuarto de la distancia puedas mantener el mismo ritmo o incluso acelerar un poco, adelantando a los que «apretaron» desde la salida.

El planificador de carreras te ayudará a planificar el reparto de esfuerzos por la distancia teniendo en cuenta el relieve: carga el track GPS del recorrido y obtén una previsión de tiempos por tramos.

9.2. El equipo: ¡nada nuevo el día de la carrera!

Tu equipo el día de la carrera es tu segunda piel. Debe ser cómodo, probado y fiable.

  • Zapatillas: solo aquellas con las que hayas corrido más de una tirada larga. Deben quedar un poco más holgadas de lo normal, porque el pie se hinchará hacia el final de la carrera. Para las ultras largas de montaña muchos eligen zapatillas media talla o una talla más grandes.
  • Mochila/chaleco: debe quedar como un guante, sin bailar ni rozar. Todos los bolsillos deben estar accesibles al instante, para poder sacar un gel o el flasco en marcha, sin detenerte.
  • Bastones: si has decidido correr con bastones, tienes que saber usarlos. Un uso torpe de los bastones es un derroche extra de energía.
  • Material obligatorio: los organizadores no exigen por capricho llevar chaqueta de membrana, manta térmica, frontal y teléfono. La montaña es impredecible. El tiempo puede cambiar en 15 minutos. Lo que parece peso muerto en la salida puede salvarte la salud o incluso la vida.

9.3. Avituallamientos: pit stop, no restaurante

El avituallamiento es un lugar donde se puede perder la carrera. Si te entretienes 5 minutos de más en cada uno de los 10 avituallamientos, ahí tienes casi una hora perdida.

  • Ten un plan: decide de antemano qué harás en el avituallamiento. Rellenar los flascos, coger 2 geles, comer un trozo de plátano. Y ya está.
  • No experimentes: no te lances sobre comida desconocida en el avituallamiento. Los pepinillos o un plato de paella pueden parecer una idea genial, pero tu estómago puede no estar de acuerdo.
  • Lleva lo tuyo: ten siempre contigo una «reserva de emergencia» de tus geles o barritas probados. Puede que en el avituallamiento no haya lo que necesitas.

9.4. La recuperación: la carrera después de la carrera

¡Meta! Euforia, lágrimas, la medalla... Pero la carrera aún no ha terminado. Ha empezado la «carrera de la recuperación». Cómo pases las primeras horas y días tras la meta determinará lo rápido que vuelvas a la vida normal y a los entrenamientos.

  • La «hora de oro» tras la meta: tu tarea es reponer lo gastado cuanto antes. Durante la primera hora bebe un batido de proteínas y carbohidratos. Ayudará a poner en marcha los procesos de recuperación muscular.
  • Dos días de «no hacer nada»: las primeras 48 horas tras la ultra son tiempo de descanso total. Nada de «rodaje regenerativo». Como mucho, un paseo suave hasta la nevera y de vuelta. Tus músculos, tus ligamentos y tu sistema hormonal han sufrido microtraumatismos; necesitan tiempo para la «reparación».
  • La vuelta a los entrenamientos: ¡no tengas prisa! Empieza con entrenamiento cruzado suave (natación, bicicleta). Vuelve al running de forma gradual, escuchando a tu organismo.

9.5. El intestino: cuida de tus «amigos internos»

El ultramaratón es un estrés no solo para los músculos, sino también para tu microbiota: los miles de millones de bacterias que viven en el intestino. Apóyalas: incluye en tu dieta posterior a la carrera productos fermentados (kéfir, yogur, chucrut) y fibra.

9.6. Saber retirarse: sabiduría, no debilidad

A veces nada sale según el plan. Una lesión, problemas de estómago, hipotermia... Saber parar a tiempo y retirarse de la carrera no es una muestra de debilidad. Es una muestra de sabiduría y de respeto por tu cuerpo. La montaña estaba ahí antes que tú y seguirá estando después. Siempre tendrás la oportunidad de volver y probar de nuevo. En cambio, «matándote» en una carrera puedes poner punto final a toda tu carrera como corredor.

En el capítulo final hablaremos de lo más importante: la cabeza. De cómo preparar tu mente para el encuentro con el «zen del ultramaratón».